‘La Nena de Argentina’ ha sido la primera artista en actuar en el antiguo Wizink Center, que cambió de nombre con la entrada de 2025
María Becerra ha sido la artista encargada de recibir con los brazos abiertos el 2025 en el Movistar Arena (antiguo Wizink Center). La artista argentina volvió a España dos años después de su último concierto, exceptuando su participación en festivales o fiestas patronales como las de Torrejón, para demostrar que es una artista que no tiene nada que ver como la que ya destelló en el Palacio de Vistalegre en 2022.
‘La Nena de Argentina’, que no consiguió colgar el cartel de Sold Out para su cita en la Capital, abrió show veinte minutos tarde de la hora estipulada y se extendería hasta las rigurosas once de la noche, ni un minuto más ni un minuto menos. Aterrizó en un estadio apagado, en pleno proceso de cambio de nombre y que prontó dejará de lucir su ‘Wizink Center’. Se despidió sin bises, sin juego entre bambalinas para que el público le pidiera una más, y habiéndose dejado unas cuantas canciones que sí había incluido en otros shows en la maleta. Quedó fuera del tracklist, por ejemplo, ‘Acaramelao’, a pesar de que estos días haya vuelto a hacerse viral gracias a un trend de Tiktok que la misma Becerra recreó durante los ensayos en el Movistar Arena.
El tour de ‘La Nena de Argentina’ rebosa sonidos de una y otra parte, destacando la propia María la acogida que el público español había tenido durante su nueva etapa a la cumbia, un género al que se ha mostrado muy cercana en varias ocasiones y que ya destaca en su registro con canciones como ‘Adiós’ o ‘Amor de mi vida’ junto a Los Ángeles Azules.
Sea el género que fuera, el público entró en una dinámica emocional de la que era difícil salir ante un guion tan bien construido. Lo hizo de la manera en la que ha acostumbrado a su público, con un show de altibajos que bien puede levantarte del asiento para bailar bachatas o cumbias o hundirte de nuevo en la butaca con un discurso lacrimógeno y un micro de pie.
Es todo lo que necesita María en el escenario para demostrar que, a pesar de contar con una carrera explotada de colaboraciones meteóricas y versos pegados en las redes sociales, no necesita de otras voces para hacerse oír por grande que sea el recinto. Reservó pedazos de esos hits número uno en listas para construir una ensalada con confeti al final muy similar a la que regalaba hace ya dos años; los troceó y compuso un final de música electrónica sin esos invitados que saltan junto al artista durante el éxtasis de otra fecha tachada.
La argentina repasó durante una hora y cuarenta minutos una carrera que apenas supera el lustro y que está repleta de hits desde sus primeras canciones con una puesta en escena que nada tiene que ver con la cantante que aterrizó en un estadio español por primera vez hace dos años. Aquel fue su año de la suerte, su 22, número simbólico para María, pero el exigente trabajo de superestrella al que se ha sometido ante su meteórico ascenso han hecho que aquella versión más animal de vestuarios salvajes y pelo largo y moreno ahora sean una estela fugaz de melena corta y rubia y un estilo fiel a su etapa actual.
Rodeada de su equipo de baile, la banda y con un mono ajustado de color azul eléctrico, la ‘Nena de Argentina’ hizo honor a su país abriendo el espectáculo con la canción homónima a su segundo disco y su archiconocido apodo. Abrió la fiesta con puro perreo y subió a los miles de asistentes en la montaña rusa emocional que tanto caracteriza su repertorio. ‘La Mari’ arrancó cediendo espacio a sus bailarines y ofreciendo un pequeño adelanto del espectáculo visual del que iban a ser partícipes los presentes junto unos músicos que maquillaron temas de bases pegadizas con rock.
Becerra puso el automático en un espectáculo de luces, sonidos tribales en los interludio, poderío vocal y emociones a flor de piel. Con el público se mostró cercana; la argentina es una artista con un carisma especial que también ha sabido cargar de sentido su discurso, como el que brinda de manera habitual antes de cantar dos de sus canciones en solitario más aclamadas por el público: ‘Dime Cómo Hago’ y ‘Desafiando al Destino’. Ambas las interpretó seguidas la una de la otra. Sonaron a ese fin de las vacaciones en familia, que cada año son más cortas porque nos hacemos mayores y ya vivimos en otras ciudades en las que sí hemos encontrado trabajo, echando de menos hasta las horas muertas en el asiento de atrás del coche de tus padres peleando por volver del pueblo un par de días antes. Sonaron al amor imposible y correspondido, al que por no ser no deja tampoco estar y que recuerdas con los avisos de “hoy hace dos años” de Instagram o con los regalos que todavía guardamos en una caja al fondo del armario.
Antes de aquello, había que pasar por la fase de euforia, que compondría el grueso del show. Nada más salir al escenario para unirse a la coreografía de sus bailarines, el poderío que mostraba todo el show en su conjunto adelantaba que iba a tratarse de una atracción emocional que iba a saber a poco y que tampoco iba a durar tanto. Sobre su cabeza versaba el anticipo de lo que había preparado para hacer frente el primero de sus tres conciertos en España este mes y de la imagen que se ha labrado tras triunfar con canciones de letras tristes pegadas a un beat bailable: “la reina del llori-perreo”. Para llorar aún quedaba un rato; antes el público debía pasar por algunos de sus reggaetones más famosos, como ‘Perreo Furioso’ y ‘Wow Wow’ junto a Becky G.
A pesar del guiño previo al concierto al trend que ha vuelto a convertir en viral su canción ‘Acaramelao’, perteneciente a su primer disco, el tema se quedó fuera del repertorio de la artista. Tampoco hubo rastro de canciones que podrían haber creado una atmósfera de cercanía con el público, su participación en la canción de Ceró ‘Lady Madrid’. Ni rastro de otro español consagrado en el pop como Pablo Alborán, con el que lanzó ‘Amigos’, u otras canciones relevantes en su discografía como ’Hace Rato’.
Sin embargo, la sorpresa de la noche fue una ausencia no tan ausente: María dejó con la miel en los labios a los fans de Lola Índigo, que sí estuvo presente pero de una manera muy distinta a la que el público podía imaginar. Cantó High, pero en su versión original y haciendo alusión a la importancia de la salud mental, y obvió ‘Diskoteka’. Esa noche, víspera de la de Reyes, la corona se la puso ella junto a su gran amiga para adelantar un regalo: el estreno de ‘La Reina Remix’ junto a Lola y Villano Antillano.
Por lo demás, algunas colaboraciones sí que cobraron un poco más de protagonismo. María Becerra incluyó la voz en off de Cazzu antes de lanzarse al estribillo de ‘Animal’, e incluyó de principio a final ‘Cuando te vi’, su canción junto a Trueno y producida por Big One para su proyecto de Crossovers. En este caso, jugó con las pantallas traseras para que el rapero argentino hiciera presencia desde el otro lado del Atlántico.
El cambio de vestuario después de sacar a relucir su último disco vino acompañado de los nuevos sonidos con los que Becerra se ha abierto camino en el mercado anglo. Agora se convirtió en un espectáculo hipnótico con pantallas en blanco y negro que se adelantó sin embargo a este segundo outfit. Con un espectáculo de luces acordes a cada tema, jugó a adelantar ‘Sexo es la moda’ con unos focos amarillos, como los que tanto llaman la atención en su videoclip junto a Yandel; con la metáfora del fuego y la lluvia pasó del calor de ‘Cuando Hacemos el Amor’ a la tormenta de su primera etapa con ‘Cerquita de Ti’ (con una interpretación similar a la del Vistalegre, donde también se lució bajo una tormenta ficticia, pero con unos efectos audiovisuales incomparables).
Una hora y treinta después, María daba el ‘Primer Aviso’ de final con varios temas relevantes en el tintero que terminaron componiendo un mash-up electrónico como espectáculo de fuegos artificiales al final que no dio lugar a sorpresas para los fans más fieles de la argentina, ya que fue bastante similar al que ofreció en el tour de ‘Animal’: Berlín, Los del Espacio, y Qué Más Pues.
Por aquel entonces, ‘La Nena de Argentina’ solo había lanzado al mercado su álbum debut y unas cuantas colaboraciones que ladrillo a ladrillo componían una carrera prometedora. En octubre de 2022 quedaban apenas dos meses para que viera la luz su segundo LP, el que la consagró como una de las artistas más importantes del panorama argentino, una estrella que brilla en colaboraciones de alto nivel y que se asoma a los rankings cantando junto a los colegas con los que empezó a despuntar durante la Pandemia. Algo similar se espera que ocurra esta vez, ya que el inicio de este 2025 es la fecha en la que verá la luz su tercer álbum, que por el momento promete estar cargado de géneros muy variados en los que María Becerra ha demostrado desenvolverse con soltura y sin márgenes que encierran su música en el reggaetón y el pop.